Tipificar los crímenes de odio, llamada de la comunidad LGBTTTI

Tipificar los crímenes de odio, garantizar el servicio de salud especializado para mujeres transexuales, así como impulsar la educación sexual desde la infancia y la sensibilización entre los servidores públicos para respetar a los integrantes de la comunidad Lésbico, Gay, Bisexual, Transexual, Transgénero, Travesti e Intersexual (LGBTTTI), fueron algunas conclusiones del “Diálogo LGBTTTI” en el que se subrayó que el objetivo de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México es respetar y hacer que se respete a dicho colectivo.

Durante el conversatorio dentro del Programa Cultural Humaniz-Arte, el jefe del Departamento contra la Discriminación, Mario Ernesto Montes de Oca Bernal, recordó que apenas el pasado 18 de junio del año en curso, la Organización Mundial de la Salud (OMS) eliminó a la transexualidad del catálogo de enfermedades mentales, sin embargo, continúan los crímenes de odio sobre todo contra ese grupo, y enfatizó que la agenda del movimiento LGBTTTI se ha centrado en la identidad sexual, el matrimonio igualitario y la adopción, sin embargo hay otros temas esenciales que faltan para lograr su inclusión.

Durante el diálogo, Michelle Hernández, representante de la comunidad transexual; Sabdyel Almazán, de la comunidad bisexual; Laura Angélica Osornio Ontiveros; y Ricardo Coyotzin Torres, presidente de la asociación civil Fuera del Clóset, expusieron el problema de los crímenes de odio, la discriminación que sufren como comunidad y entre ellos mismos; sí es homofóbico el grito que se escucha en los estadios de futbol y realizan la Marcha del Orgullo Gay o LGBTTTI, como un elemento de empoderamiento político.

Ricardo Coyotzin Torres reconoció el trabajo de la Codhem, que sentó el antecedente con un pronunciamiento en contra de las terapias de conversión; aclaró que es diferente hablar de preferencia sexual, porque deriva del gusto personal por algo; por tanto, el término correcto que debe usarse es orientación sexual, que es inherente a cada ser humano, ya que no sólo es cuestión de atracción sexual, sino también erótica-afectiva; en cuanto al grito en los estadios explicó que es homofóbico y discriminatorio porque se utiliza con el fin de minimizar a la otra persona, por tanto, se debe frenar su uso.

Michelle Hernández enfatizó que el problema más grande que ha enfrentado durante su proceso de transformación son los prejuicios sociales por el sistema machista en que se vive, por ello se debe concientizar a la población para ver a las mujeres trans, como “normales”; admitió que hay división entre su propio grupo; además solicitó más oportunidades de trabajo y salud especializada.

Por su parte, Sabdyel Almazán, comentó que la bisexualidad es una orientación sexual excluida, pues a dicho grupo le cuesta trabajo hacerse “visible”; asimismo, hay barreras y segmentación entre ellos mismos, porque deben ser gays o trans de acuerdo a ciertas características o forma de vivir y ser que se han impuesto; rechazó que los bisexuales sean infieles por naturaleza, ya que ese es un mito pues se tiende a poner etiquetas negativas a la comunidad; y expuso la falta educación sobre la diversidad sexual sobre todo en las zonas rurales e indígenas donde la comunidad LGBTTTI es marginada.

Laura Angélica Osornio Ontiveros advirtió que tener ideas erróneas sobre la diversidad sexual se traduce en violencia; pidió no juzgar ni prejuzgar al basar sus actitudes en juicios de valor hacia las personas por su orientación sexual; y respecto al matrimonio igualitario subrayó que debe ser un derecho para todas las personas sin importar si son heterosexuales u homosexuales.

 

 

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