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Delincuentes toman caminos y carreteras de Chihuahua

La sierra de Chihuahua está controlada por bandas del crimen organizado. Los delincuentes, a través de un amplio sistema de “halcones” o vigilantes, por lo general, menores de edad, y con sistemas de comunicación, informan quien ingresa por los caminos y carreteras y deciden quién puede avanzar o quien se debe regresar.

Las autoridades no están dando las garantías de seguridad para que los ciudadanos puedan transitar libremente, como en cualquier país. La sierra de Chihuahua ya está bajo el control de la delincuencia. El Heraldo de Chihuahua, para cumplir con su misión de informar a los chihuahuenses, envió personal en vehículo de la propia empresa, identificado con los respectivos logos, hasta la mina Cieneguita del municipio de Urique donde hubo el accidente del derrame de una represa con el saldo de 7 trabajadores desaparecidos.

Sin embargo, el trabajo de información se tuvo que cancelar debido a que un grupo de delincuentes impidieron que se realizara dicha cobertura. De manera incivilizada, aberrante y soez exigieron y amenazaron que se regresaran, a pesar de que el motivo del viaje de trabajo era para cubrir la información de un accidente, sin ninguna relación con las actividades del crimen organizado. Esto retrata de manera nítida el ambiente que existe en algunas regiones de la sierra Tarahumara, que son disputadas por bandas del crimen organizado.

Es un reflejo, de que la ausencia de vigilancia de las autoridades o la complicidad de algunas policías de la región, así como el vacío de una fuerza central de seguridad mantenga ese ambiente de temor e inseguridad. Las autoridades no han tenido la capacidad de dar seguridad ni a los habitantes ni a los viajeros. Y tal vez, ni siquiera se percaten de ello, porque cuando visitan el lugar, van escoltados y blindados, mientras que los ciudadanos pacíficos no tienen esa posibilidad. El Estado debe dar garantías para que el derecho a la información sea una realidad, debe dar seguridad para el derecho de libre tráfico y debe tener la autoridad suficiente para tener el control de esas regiones, ahora en manos de los delincuentes. Lo más absurdo es que para transitar por esas lugares se debe pedir “permiso” a los delincuentes, quienes evalúan el motivo del viaje, el origen y el destino.

Los caminos son vigilados por los llamados “halcones”, que son jovencitos o niños de las mismas comunidades que en estado de grave intoxicación, muchas veces, son quienes deciden si se puede transitar o no. Ya muchos chihuahuenses han sido testigos y víctimas de los llamados retenes de los propios delincuentes. Qué paradoja: ahora los “malos” son los revisan a los ciudadanos honestos, los interrogan, esculcan y deciden si se puede continuar el viaje. ¿Y la policía?, ¿y la autoridad que debe dar seguridad a los ciudadanos?. O, ya estamos en pleno un narco-estado?.

Con información de: elheraldodechihuahua.com.mx

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