Monterrey pone tablas con clavos para ahuyentar a los osos

Lo que antes era parte de la sierra, de los montes y de los cerros, ahora es un espacio con lujosos complejos habitacionales. Vecinos que llegaron hace años a vivir a ese sitio, en la colonia Olinalá, ubicada en San Pedro Garza García, uno de los municipios más ricos de Latinoamérica, en Monterrey, Nuevo León, compartieron durante este fin de semana su solución para mantener a los osos alejados de las calles y de sus casas.

A través de grupos de WhatsApp, algunos habitantes de la colonia integrados en la Junta de Vecinos informaron que regalarían unas 40 hojas de triplay “con clavos antiosos”.

La medida, que surge tras los constantes avistamientos de estos animales en los alrededores de la zona, causó indignación y la reacción de las autoridades locales, que llamaron a suspender la entrega y la colocación de las trampas.

En un comunicado, publicado el sábado, la Secretaría de Medio Ambiente y Parques y Vida Silvestre precisó que en ningún momento autorizó, recomendó ni promovió entre los vecinos el uso de tablas con clavos como método para ahuyentar a los osos.

“La dependencia reconoce la preocupación de las familias ante la presencia de osos en sus domicilios y reitera que la atención a estas situaciones debe realizarse con acompañamiento técnico, procurando tanto la seguridad de la población como la protección de los ejemplares”, escribieron.

Algunas colonias, como es el caso de Olinalá, de poco menos de 1.000 habitantes, se asentaron sobre las faldas de la Sierra Madre Oriental, una extensa cordillera de más de 1.300 kilómetros que se extiende en estados del centronorte y noreste de México.

El rápido crecimiento de la zona metropolitana de Monterrey ha hecho que los avistamientos de osos negros americanos sean cada vez más comunes. La madrugada del sábado, un video recorrió rápidamente las redes sociales, en el que se mostraba un oso asaltando el refrigerador de una casa en Olinalá.

La asociación civil Prodefensa Animal (Prodan), en Monterrey, recordó que el oso negro, uno de los carnívoros más grandes de América, es una especie en peligro de extinción.

“Según la NOM-059-SEMARNAT-2010, dañar a un individuo es un delito federal previsto en el artículo 420 del Código Penal Federal, sancionado con uno a nueve años de prisión y hasta 3.000 días multa, con penas adicionales cuando se afecta un área natural protegida, y que la responsabilidad alcanza no solo a quien coloca la tabla, sino también a quien la fabrica y la reparte”, publicaron en un llamado a la población y a las autoridades.

La organización también ofreció algunas soluciones para resguardar la integridad de los vecinos y de los animales, como el resguardo correcto de la basura, no dejar comida ni agua de animales domésticos en exteriores; no alimentar ni a osos ni a cualquier animal de vida silvestre, o reportar la presencia de estos animales a las autoridades estatales de vida silvestre o de protección civil.

Monterrey, una de las ciudades más grandes del país, atraviesa varias problemáticas medioambientales que han causado alerta en meses recientes. Debido a las sequías prolongadas, enfrenta una crisis por escasez de agua, por la sobreexplotación de sus acuíferos y el consumo que aumenta con el crecimiento indiscriminado de las zonas urbanas.

También el río Santa Catarina, el cauce que hace del pulmón verde más importante de la ciudad, es uno de los cuerpos naturales que resiste bajo la protección de la sociedad civil. En 2023, el gobierno de Nuevo León anunció la construcción de un viaducto elevado de 17 kilómetros sobre el cause; sin embargo, tras la presión de los ciudadanos y colectivos ambientalistas, la obra fue cancelada en 2025. Ahora luchan por declararlo área natural protegida.

Con información de El País

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