Familiares de personas privadas de la libertad e integrantes de la organización Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Nuevo León (FUNDENL) denunciaron la detección de un brote de tuberculosis al interior del Centro de Reinserción Social (Cereso) de Apodaca.
Según los testimonios recopilados, al menos dos reclusos del Penal de Apodaca Número 1 han presentado síntomas graves relacionados con esta enfermedad respiratoria, como pérdida drástica de peso y tos con sangrado. Los familiares señalaron que, aunque los internos han sido trasladados a revisión médica exterior para confirmar el diagnóstico, las autoridades penitenciarias se niegan a brindarles el tratamiento prescrito y obstruyen el ingreso de los medicamentos que la propia familia intenta proporcionarles.
Además de la falta de atención médica y la retención de fármacos, las familias denunciaron abusos y represalias por parte del personal de custodia. Mencionaron que los reclusos infectados sufren aislamiento en condiciones insalubres y tratos degradantes, además de que se les restringe la comunicación y el acceso a visitas. Ante esta situación, las familias y activistas exigieron la intervención de las autoridades de salud y de derechos humanos para frenar la propagación de la bacteria al interior del centro penitenciario y garantizar la atención médica inmediata para las personas afectadas.
