La imagen de la ‘Llora’ Virgen de los Dolores ha generado asombro y devoción en el municipio de San Mateo Atenco, en el Estado de México, donde decenas de creyentes aseguran haber visto lágrimas en el rostro de la figura religiosa en plena Semana Santa.
El hecho ocurrió en la parroquia rectora de San Pedro y San Pablo, ubicada en el barrio de San Pedrito, donde desde este Lunes Santo la escena ha reunido a fieles que acuden con fe, curiosidad y recogimiento.
Desde las primeras horas del lunes 30 de marzo, la noticia comenzó a difundirse entre vecinos, provocando la llegada constante de personas que buscan observar de cerca la imagen. Algunos permanecen en silencio, otros rezan, mientras hay quienes no pueden contener el llanto ante lo que consideran un hecho extraordinario.
Dentro del templo, el ambiente se caracteriza por el respeto y la solemnidad. Los asistentes se acercan lentamente a la Virgen de los Dolores, observan su rostro y realizan gestos de devoción como tocar su manto, besarlo o colocar veladoras y flores a sus pies.
El murmullo de rezos como el Padre Nuestro y el Ave María llena el recinto, acompañado por el sonido de pasos y el leve crujir del lugar. Para muchos, las lágrimas de la imagen representan un mensaje profundo.
Algunos creyentes interpretan este fenómeno como un llamado a la reflexión ante la situación social actual, mientras que otros lo ven como una manifestación de dolor simbólico.
De acuerdo con los propios asistentes, el hallazgo ocurrió durante los preparativos de Semana Santa, cuando se colocaba el tradicional manto negro a las imágenes religiosas.
Fue en ese momento cuando notaron que el rostro de la Virgen presentaba lo que parecían lágrimas. Ante ello, decidieron no cubrirla y permitir que los fieles pudieran observar la imagen tal como fue encontrada.
Desde entonces, la afluencia de visitantes no ha disminuido, convirtiendo este hecho en uno de los más comentados en la región.
Cuando se reporta que una imagen religiosa presenta lágrimas, la Iglesia Católica inicia un proceso de verificación antes de emitir cualquier postura oficial.
En una primera fase, autoridades eclesiásticas recaban testimonios, documentan el caso y analizan las condiciones en las que ocurrió el fenómeno.
Posteriormente, especialistas pueden intervenir para descartar causas naturales como humedad, filtraciones, condensación o reacciones de los materiales que generen la apariencia de líquido.
Además, se revisa el contexto, antecedentes y la consistencia de los relatos. Este proceso puede tardar meses o incluso años.
Con información de: jornadaestadodemexico.com
