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Adiós enchiladas!

Estaba en cuarto de primaria. La revolución futbolística acaparaba todas las discusiones infantiles de la clase.
Mi maestra, que era como la Tota Carbajal en versión mexiquense, hacía un análisis detalladísimo de cómo debería enfrentar México a sus rivales, y cómo debería cuidar su ya gastada reputación una señorita con voluminosas partes delanteras, a la que le apodaban la “Chiquitibun”.
La fama de la dama se basaba en salir anunciando cerveza en medio de una tribuna atiborrada de maestros de la CNTE y seguidores de AMLO, que le pedían movieran su “pechonalidad” al enigmático ritmo de la porra meshica.
La damita, al tomarle un trago a la fría, tenía una activación neuronal conectada, directamente, al busto, el que, de inmediato, comenzaba extravagantes pero siempre esperados movimientos oscilatorios como temblor en pleno Acapulco.
Era 1986. Yo pensaba que Cuco Sánchez era jugador y Manuel Negrete el Charro cantor. Todo mal.
Justo antes del recreo, cuando los tratos donjuanezcos estaban por dar resultados, mismos que aplicaría a la hora del descanso, y ya planchado el encuentro con el sexo opuesto para recibir la prueba del amor (aquella doncella me compartiría de sus enchiladas, que serían observadoras de mi delirante declaración de amor), mi papá – mi eterno ángel-, tocó la puerta del salón, saludó a La Tota, y le pidió permiso para que me dejara salir.
Acá su Chucky Lozano mini se negó.
Me aferré a la banca y grité que no era día de visitas.
De nada sirvió. Me agarro mi papá, como si me agarrara la Julia, y me sacó de clases.
“Nos vamos al Mundial”, me dijo.
Agarramos rumbo a Neza, para el partido Dinamarca- Croacia.
Mi cita de amor se perdió.
Las enchiladas fueron degustadas por otro, y mi conquista nunca me volvió a dirigir la palabra. Semanas después supe que el compromiso duró hasta la secundaria y de ahí el divorcio escolar. Ándese.
De mi periplo futbolero, les platico en la otra entrega.
Basta desviarle que Dinamarca ganó. Llovió como si Noé hubiera sido el árbitro, y Neza comenzó a forjar su historia de delincuencia y terror.
Nos encontramos en @gfloresa7

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