Un inmigrante cubano murió en un centro de detención de inmigrantes de Texas a principios de este mes durante un altercado con los guardias, y el médico forense local incidó que su muerte probablemente será clasificada como homicidio.
El gobierno federal proporcionó una versión diferente en torno a la muerte de Geraldo Lunas Campos el 3 de enero, diciendo que el detenido se suicidó y el personal trató de salvarlo.
Un testigo declaró a The Associated Press que Lunas Campos falleció tras ser esposado, derribado por guardias y sometido a una llave de estrangulamiento hasta perder el conocimiento. El miércoles, la Oficina del Médico Forense del Condado de El Paso informó a la familia del inmigrante que, según un informe preliminar de la autopsia, la muerte fue un homicidio por asfixia por compresión del pecho y el cuello, según una grabación de la llamada consultada por AP.
La muerte y los relatos contradictorios han intensificado el escrutinio sobre las condiciones de las cárceles de inmigración en un momento en que el gobierno ha estado deteniendo a inmigrantes en grandes cantidades en todo el país y deteniéndolos en instalaciones como la de El Paso donde murió Lunas Campos.
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) está legalmente obligado a notificar públicamente las muertes de detenidos. La semana pasada, informó que Lunas Campos, de 55 años, padre de cuatro hijos y delincuente sexual registrado, había fallecido en el Campamento East Montana, pero no mencionó que hubiera participado en un altercado con el personal inmediatamente antes de su muerte.
En respuesta a preguntas de la AP, el Departamento de Seguridad Nacional, que incluye a ICE, modificó el jueves su versión de la muerte de Lunas Campos, diciendo que intentó suicidarse.
“Campos se resistió violentamente al personal de seguridad y continuó intentando quitarse la vida”, declaró Tricia McLaughlin, portavoz del DHS. “Durante el forcejeo, Campos dejó de respirar y perdió el conocimiento”.
En una entrevista antes de que el DHS actualizara su relato, el detenido Santos Jesús Flores, de 47 años y originario de El Salvador, dijo que presenció el incidente a través de la ventana de su celda en la unidad de vivienda especial, donde los detenidos son mantenidos en aislamiento por infracciones disciplinarias.
“No quería entrar a la celda donde lo iban a meter”, declaró Flores a AP el jueves, hablando en español desde un teléfono en las instalaciones. “Lo último que dijo fue que no podía respirar”.
Con información de: proceso.com.mx
